sábado, 9 de abril de 2011

Globalización Política.

La pregunta se enfrasca en el hecho de lo que es primero, es decir, la politica se ajusta a los cambios generados en el mercado, o más bien, es el mercado el que ajusta la forma de hacer politica. Pues bien, la Globalización al ser un hecho que amplia los mercados deja a los gobiernos fuera de muchas esferas de decisión, fortaleciendo a aquellos países que influyen economicamente en el mercado global. No obstante lo anterior, debemos indicar que lo mencionado no adquiere ribetes de debilidad social o economica, sino que más bien entrega distintos flujos de poder, como el permitir el ingreso local de mercados globales de importación.

Es de esta forma como las decisiones economicas necesitan de respaldo político de las grandes naciones industrializadas como lo es EE.UU cuyos gobernantes se encuentran limitados de cierta manera en el flujo de capitales locales y regionales de sus distritos. A raiz de lo anterior, han surgido un cúmulo de grandes entidades internacionales cuyo proposito es velar por intereses comunes frenando de esta forma el avance de las grandes multinacionales. Esto de cierto forma es una clara pantalla, ya que los organismos dichos son manejados y precididos en su mayoría por estas mismas grandes potencias.

La creación de este actual panorama de flujos de capitales en el orden mundial ha tenido alternativos puntos de partida, como lo son las dos grandes guerra mundiales, las que de cierta forma procrearon cierto ordenamiento politico como el impedimento de nuevos escenarios relacionados con el nazismo. La caída del Muro de Berlín es una simbología de la crisis del mundo sovietico.

Otro aspecto a recalcar es el surgimiento de escenarios transversales relacionados con el terrorismo, el cual ha provocado la creación de alianzas estratégicas entre países que de cierta forma impide la avanzada del terrorismo a nivel internacional. Lo anterior evidencia un decaimiento de las formas de gestión que ha llevado la ONU (Organización de Naciones Unidas) para el freno de los incidentes que ocurren en el ambiente global.

Debemos recordar que la ONU nace en 1945 con la adhesión de 50 estados que de cierta forma pretenden salvoaguardar la paz y la colaboración política, economica y gubernamental de los miembros, es así como el tiempo ha llevado a la creación de entidades sectoriales como lo es la UNESCO, la UNICEF, entre otros, que tienen la finalidad de procrear un equilibrio entre las naciones del planeta, siempre recordando su sectorialidad.

Es menester mencionar la G8 (Grupo de los Ocho) que esta constituido por los países más industrializados del mundo, y que tiene el fin de la discusión y la generación de concensos sobre la determinación de los fines y objetivos que desean ser alcanzados por la mundialización del planeta. Estos Estados miembros del G8 son EEUU, Gran Bretaña, Rusia, Francia, Alemania, Italia, Japón y Cánada. Con el tiempo no solamente se han considerado decisiones economicos, sino que tambi´pen se han añadido algunas discusiones de título cultural como la contaminación medioambiental.

Debemos argumentar que este nivel de control es un hecho tácito que se puede apreciar en latinoamérica como evidente, ya debido a los distintos procesos de intervención politica, cultural y economica que se pueden apreciar en nuestros países.

Es así como latinoamérica se asume como un ratón de laboratorio que debe ser adiestrado para un comportamiento proclive a la industrialización de nuestros comercios locales. A modo de ejemplo, vemos como los países iberoamericanos que no comulgan con las decisiones de EEUU se ven afectados de diferentes formas. Así ocurre con Chile en el golpe militar contra Allende, o con Cuba como un estado independiente y no orientado a decisiones autoritarias de globalización, la presión actual sobre Venezuela o la intervención de EEUU en Colombia. Todos los casos anteriores buscan una intervención que ayude al flujo de capitales norteamericanos.

De esta manera no hablemos de poca transparencia ni de escaso poder de gobernabilidad de la repúblicas latinas, sino que más bien centremonos en la idea de intervención economica y politica que impide la realización propia de los países en materias de politicas públicas. Esta intervención es realizada de forma interna y de hecho es vista como el paraíso de las multinacionales que de cierta manera crean oligopolios nacionales en las distintas localidades regionales. Observemos como multinacionales con grandes flujos de liquidez se apoderan de pequeños mercados relegando a aquellos comercios pequeños que eran la fuente de sustento de prácticas fuera de la competencia imperfecta.

Esta claro, estas multinacionales de cierta forma favorecen a los consumidores finales, sin embargo, una vez que destrocen a los distintos comerciantes locales sus precios iran en alza debido a la escaza competencia local que tendran en aquel instante.

Empero seamos más criticos aún, y apreciemos como la intervención no solo se refiere a un ámbito comercial propio e instantaneo, sino que más bien trasciende a la formación de lideres que son becados por estas grandes potencias con una visión de planificación a largo plazo y con la idea de una doctrina ideologica orientada a los principios del flujo de capitales.

La visión es clara; adoctrinar a los futuros lideres nacionales para que una vez apertrechados a un puesto de poder conserven la idea clara de una modernización proclive a las ideas doctrinales e intereses claros de una potencia económica o burguesía moderna.

La idea de un tendencia radical de répública ha sido dejada de lado y reemplazado por el yugo de la globalización como elemento vital para la supervivencia de los habitantes de los países más pobres.
Es cosa de apreciar e instaurar la interrogante de cual ha sido la evolución real de los países con posibilidad de convertirse en potencia mundial, nuestro parecer es el mismo, las condiciones no han cambiado y los entes de poder siguen siendo iguales.

JUAN LUIS OYARZO GÁLVEZ 

viernes, 1 de abril de 2011

Globalización cultural.

De lo anterior subyace, que el contenido más profundo de la globalización cultural reside en la identidad cultural, la cual  está en el centro de la dimensión cultural del desarrollo sostenible. Siendo así se podría plantear, que la globalización cultural representa esencialmente la manera en que se concretan los vínculos de la unidad y la diversidad en diferentes interconexiones espaciales y temporales. En su primera dimensión incluye territorios, naciones, regiones, continentes hasta llegar al universo y en su segundo aspecto contempla los elementos del pasado, del presente y su fusión.



Avanzando en el problema planteado, en este acápite se podría señalar: que si la identidad cultural está en la base del desarrollo sostenible. Y esta a su vez, forma parte de los aspectos que tipifican a la globalización cultural, entonces sus vínculos se podrían contemplar  como: la bifurcación de identidades culturales de distinto orden en los que se concreta la unidad y la diversidad. Unidad en una perspectiva de universalidad con principios universalistas y diversidad si se tiene en cuenta el mantenimiento de ciertas formas de identidad nacional. En ello está implícita la socialización de los valores de la cultural universal, lo cual, tiene como base la intersección de lo global con lo local, el nivel de las identidades, su evolución y nuevas formas de emergencia e hibridación que son propias del desarrollo cultural en su sentido integral.
Esta concepción sugiere dos proposiciones alrededor de las identidades culturales. En primer lugar, esta se deberá cultivar desde la lógica de la cultura universal de los procesos sociales, los cuales incluyen las demandas de los fenómenos económicos, políticos, tecnológicos, ecológicos, étnicos y otros que actúan en función de lo social.

En una segunda dimensión consideramos que la construcción de las identidades culturales se deberá estructurar desde la perspectiva del Estado-nación en correspondencia con sus especificidades dentro del contexto del sistema mundial.

El resultado es que las relaciones de producción, su nexo con las fuerzas productivas y la cultura que las acompaña son esenciales en la visión que se diseñe del desarrollo sostenible. Este momento de la cultura tiene expresiones autóctonas, independientes y por supuesto una existencia real  desempeñando un papel catalizador.

Como bien expresa el Dr. Armando Hart Dávalos “estas cualidades son sistemáticamente, tergiversadas y denigradas por la práctica cultural de las sociedades capitalistas desarrolladas, en tanto poseen y controlan los medios y canales de realización y circulación de la creación humana, desde la formación académica hasta los más avanzados centros de investigación, desde fundaciones compradoras de talentos hasta los medios masivos de difusión más poderosos, desde los recursos materiales hasta el dominio de la imagen”. Esto se hace más evidente  cuando profundizamos en las transformaciones y los retos que acompañan a la cultura y a la globalización en un ámbito neoliberal.